Nosotros

Los frascos en que van nuestras salsas no se compraron para salsas.

Antes llevaban hierbas aromáticas secas. Son los mismos frascos, y esa es la parte corta de una historia más larga.


Piedad

La Piedad es un nombre propio. Era la mamá de Kelly.

Cuando le diagnosticaron cáncer, la familia hizo lo que hace la gente: acompañarla y buscar. Kelly buscó por todos lados cómo cuidarla y terminó sembrándole las verduras ella misma, en la finca de sus suegros y con el permiso de ellos. De ahí le quedó el gusto por lo natural. No como idea: como costumbre.

Los fines de semana vendían fiambres para pagar los Uber hasta el hospital. Más adelante empezaron a vender productos por internet, y eso ordenó las cosas.

Piedad murió en 2020. Todavía no existía nada que se llamara La Piedad.


De la huerta al frasco

Donde hoy está el punto había un pedazo de tierra con estibas verticales sembradas de hierbas. Ese era el negocio: aromáticas secas, en frascos de vidrio, vendidas a amigos y conocidos.

Huerta de La Piedad sembrada en estibas de madera puestas verticales, con hierbas aromáticas y los nombres escritos en tiza
Las estibas paradas, en 2021, con los nombres escritos en tiza.

La primera salsa fue un encargo de casa. La hermana menor de Kelly le pidió una de aguacate, y Kelly le metió albahaca de la finca. Gustó más de lo que nadie esperaba, y las plantas empezaron a volverse salsas.

Mata de romero recién sembrada en una matera, en las primeras etapas de la huerta de La Piedad
Romero en sus primeras etapas, en 2020.

Ahí apareció la idea que todavía sostiene todo. Creían que lo dañino eran los conservantes, los colorantes y los saborizantes, así que se propusieron una salsa cuyo sabor no dependiera de ninguno de los tres. Que supiera a lo que tiene adentro. Que no necesitara a la industria para saber igual cada vez.

No es una postura de marca que se adoptó después, cuando convenía. Es lo que dos personas creían mientras cuidaban a alguien.


El PaltAjo salió mal primero

Kelly quiso replicar una receta que hacía una tía suya. No le salía: lo intentó una y otra vez y siempre quedaba mal.

Andrés fue el que dio con la vuelta, y también el que le puso el nombre.

Hoy el PaltAjo es de las que más se venden.


Las entregas que costaban plata

Durante un tiempo Kelly llevó las salsas a domicilio a Medellín y a Bello. Algunas entregas quedaban tan lejos que el viaje costaba más que el pedido.

Por eso hoy no hacemos domicilios. No es que no podamos. Es que ya lo hicimos, y así no funcionaba.


«Yo no sé hacer empanadas»

Ana María, la hermana de Andrés, se quedó sin trabajo. Él le dijo que no se preocupara, que algo iban a hacer.

Ella propuso arepas de queso. Él propuso empanadas: una arepa hay que estarla aplastando y cuidando encima de la plancha, y una empanada se pone a freír y se cuenta el tiempo.

— Yo no sé hacer empanadas.

— No se preocupe por eso.

Arrancaron con una nevera y una freidora pequeña.

Y esa conversación explica cómo trabajamos hoy: las empanadas no las hacemos nosotros. Las escogemos. Trabajamos con tres productores y a los tres les pedimos lo mismo que nos pedimos a nosotros con las salsas: sin conservantes, sin colorantes y sin saborizantes artificiales. Lo que no cumple, no entra.

Empezó siendo una limitación. Con los años se volvió un estándar.


El nombre

El nombre llegó meses después de que ella murió, y fue para honrarla. Piedad alcanzó a ver la huerta sembrada, pero nunca supo de un proyecto llamado La Piedad.

Cuando llegó el momento de abrir el punto, Andrés propuso usar para el local el mismo nombre que ya tenían las salsas.

Así que el aviso de la carretera lleva el nombre de una señora que nunca alcanzó a saber que iba a existir.


Hoy

El punto es una sociedad de tres: Kelly, Andrés y Ana María. Las empanadas las manejan ellos dos; las salsas son de Kelly y siguen siendo suyas.

Se fríen cuando usted las pide, entre 3 y 8 minutos, y mientras tanto le contamos qué salsas hay y con qué va cada una. Cómo trabajamos no ha cambiado desde los frascos de aromáticas: si algo no se puede hacer bien, no se hace. Por eso el yogur se descontinuó cuando el proveedor de leche dejó de vender, y por eso la Gupi solo aparece cuando hay cosecha de guayaba.

El punto de La Piedad en el km 1 de la vía al aeropuerto JMC, con las bancas de madera y la valla de empanadas y salsas
En el mismo pedazo de tierra donde estaban las estibas.

Estamos en el km 1 de la vía al aeropuerto José María Córdova, entrando desde Guarne, a mano derecha.

Los lunes cerramos.

La Piedad · Sabores Naturales

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